Innovación

Minería y computación cuántica

  • Según especialistas en innovación informática, el avance de la computación cuántica comienza a perfilarse como uno de los principales desafíos futuros para la ciberseguridad de la minería.

La computación cuántica podría transformar radicalmente la seguridad informática al permitir romper los algoritmos criptográficos que actualmente protegen la data de comunicaciones digitales; identidades electrónicas; certificados digitales; transacciones; e información corporativa confidencial.

Los expertos señalan que aun cuando no existe aún una computación cuántica que haga posible el quiebre de los sistemas criptográficos actuales, el riesgo de que sea posible en un futuro cercano existe, lo que puede llegar a ser especialmente crítico para la minería cuya información estratégica es de largo plazo y de enorme valor, como son su registros geológicos, reservas minerales, procesos metalúrgicos y sistemas de control industrial; a lo que se debe sumar la extensa vida útil de sus activos tecnológicos que dificulta la actualización rápida de los mecanismos de protección.

Criptografía postcuántica

Uno de los principales riesgos futuros consiste en que ciberdelincuentes o Gobiernos globales capturen hoy información cifrada; almacenen esos datos durante años; y, posteriormente, los descifren cuando existan computadores cuánticos suficientemente potentes. Este riesgo afecta especialmente a información cuyo valor estratégico permanece vigente durante décadas.

Ante este escenario la industria deberá comenzar desde ahora una transición hacia la criptografía poscuántica, incorporando este riesgo dentro de la gestión corporativa actual y desarrollando arquitecturas tecnológicas con agilidad criptográfica, capaces de adaptarse a futuros estándares de seguridad, sin reemplazar completamente la infraestructura actual existente.

Minería especialmente vulnerable

Los especialistas coinciden en que pocas industrias presentan una exposición comparable debido a sus activos operacionales con vida útil de varias décadas; amplia digitalización de procesos; alta integración entre tecnologías de información (TI) y tecnologías operacionales (OT); operaciones distribuidas geográficamente; dependencia de proveedores tecnológicos; e información cuyo valor aumenta con el tiempo.

Especial atención despiertan activos estratégicos entre cuya información más sensible destacan modelos geológicos; bases de datos de sondajes; reservas minerales no divulgadas; propiedad intelectual; procesos y recetas metalúrgicas; ingeniería de depósitos de relaves; contratos de largo plazo; y claves criptográficas permanentes. Según los expertos, estos activos pueden conservar valor durante décadas, lo que los convierte en objetivos especialmente atractivos para ataques en modalidad «captura datos encriptados hoy; descífralos en el futuro«, del inglés «Harvest Now, Decrypt Later» (HNDL).

Infraestructura crítica expuesta

La transición tecnológica también involucra sistemas industriales difíciles de actualizar, entre ellos: redes OT; sistemas de control industrial; equipos autónomos; sensores y dispositivos de borde; comunicaciones mina-planta; enlaces satelitales; plataformas heredadas; infraestructura integrada con múltiples proveedores.

Una vulneración futura podría afectar no solo la confidencialidad de la información, sino también la autenticidad de identidades; integridad de datos operacionales; instrucciones remotas; coordinación entre activos físicos; y continuidad operacional.

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