Del Cuidado de la Salud

Adquirir el hábito de realizar actividad física diariamente puede ser más fácil de lo que se cree

  • De acuerdo a expertos en sicología deportiva, el éxito para incorporar la actividad física como un hábito en la conducta diaria no depende de imponerse planes estructurados y cumplirlos con rigor y exactitud; basta con estar dispuesto a realizar actividades físicas y hacerlo con una mentalidad flexible, sin imponerse rutinas diarias de entrenamiento estrictas y obligatorias .

Estudios realizados por los especialistas indican que uno de los principales obstáculos para mantener el hábito del ejercicio no es la falta de tiempo o de motivación, sino porque se inicia con planes y metas asociadas a gimnasios o entrenadores personales que luego se ven como una actividad demasiado exigente para poder cumplir con lo programado.

Los especialistas señalan que muchas personas abandonan la actividad física diaria porque sienten que no pueden realizar los entrenamientos exactamente como está planificaron y creen que si no pueden cumplir esas rutinas, no vale la pena hacer ejercicio.

Lo perfecto es enemigo de lo bueno

La investigación, no obstante, propone que no es necesario proponerse metas fuera de las propias capacidades y estado físico porque basta con hacer alguna actividad física, aunque sea breve, para formar el hábito del ejercicio diario; generar constancia; y obtener beneficios sostenibles para la salud física y mental.

Los especialistas sostienen que aquellos programas que obligan a reiniciar una rutina si se ha omitido una sesión o aquellos que incorporan una exigencia de «cero excusas» terminan generando frustración porque no dejan espacio ni alternativas cuando aparecen imprevistos que impiden el entrenamiento diario.

De aquí que los expertos recomiendan considerar planes flexibles que prioricen una constancia en el largo plazo por sobre el cumplimiento de rutinas.

Evidencia científica

La evidencia científica favorece las pequeñas dosis de ejercicio porque está comprobado que incluso actividades breves generan beneficios para la salud: caminar algunos minutos, estirarse, subir escaleras o realizar unas pocas sentadillas pueden contribuir a mejorar la salud cardiovascular, favorecer el control de la glucosa, fortalecer el bienestar psicológico; y reducir el sedentarismo.

Anticipar alternativas ante imprevistos

Anticipar alternativas aporta a la formación del hábito porque perder una sesión no significa perder el progreso logrado.

Si no se puede tener una sesión de trote, se puede cambiar por una caminata; si no es posible ir al gimnasio, se pueden realizar ejercicios en casa; si no se siente cansado o sin fuerzas, se puede reducir la duración del entrenamiento sin eliminarlo. Los expertos recuerdan que los imprevistos forman parte de la vida, por ello, la clave es retomar la actividad lo antes posible si se ha debido suspenderla.

Si se pone como objetivo la consistencia, por sobre la perfección, entonces no es indispensable cumplir desde el inicio con los 150 minutos semanales recomendados, porque lo importante es hacer hoy algo más de actividad física que ayer y mantener esa conducta en el tiempo.

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