Defensores de la Inteligencia Artificial

  • El éxito de la inteligencia artificial en las empresas depende menos del desarrollo de nuevos algoritmos que de la capacidad de las organizaciones para movilizar a sus propios colaboradores como agentes de cambio.

Los programas de defensores de IA están demostrando una herramienta muy eficaz para reducir la resistencia, acelerar la adopción y convertir la inteligencia artificial en un componente cotidiano de la productividad y la transformación empresarial, crear redes internas de colaboradores que promueven el uso de la tecnología entre sus pares mediante capacitación, acompañamiento y demostraciones prácticas.

Resistencia al cambio

Las empresas que están acelerando la incorporación de la inteligencia artificial (IA) han descubierto que el principal desafío no es tecnológico, sino el elemento humano cuya resistencia al cambio, desconfianza en la herramientas y falta de conocimientos prácticos limita su adopción.

Temor a la propia obsolescencia

La principal barrera para la IA es el rezago cultural y el temor a la propia obsolescencia donde muchos trabajadores sienten incertidumbre respecto de la confiabilidad y el impacto de estas herramientas en sus funciones.

Promotores de la IA

Las empresas más adelantadas están empezando a reconocen que la gestión del cambio es tan importante como la inversión tecnológica y están formando grupos de colaboradores promotores de la IA que prueban las nuevas herramientas; reciben capacitación especializada; actúan como referentes internos; resuelven dudas de sus compañeros; y promueven el uso cotidiano de la IA dentro de sus equipos.

La premisa es que aprendizaje entre pares es más efectivo y la experiencia demuestra que las conversaciones individuales generan mayor confianza que las capacitaciones masivas; que los trabajadores aceptan con mayor facilidad recomendaciones provenientes de colegas; y que la evidencia práctica resulta más persuasiva que los argumentos teóricos.

Una experiencia importantes es que ha resultado que los mejores promotores no necesariamente son los más técnicos, sino los que poseen principalmente curiosidad, capacidad de comunicación, credibilidad entre sus colegas, comprensión del negocio; y habilidad para traducir la tecnología en soluciones prácticas.

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