Se dijo sobre eficiencia energética

Eficiencia Energética: clave para que la minería cumpla sus metas ambientales

  • Se estima que alrededor del 30% de la electricidad chilena se usa para extraer y procesar materias primas, principalmente cobre.

Frente a ello y a que el origen de la energía todavía proviene de combustibles fósiles en su mayoría, la industria está avanzando en proyectos para hacer más eficientes sus procesos.

Cerca de 112 millones de toneladas de gases de efecto invernadero emiten al año la indus­tria del cobre y la fabricación de productos semielaborados.

Hay que reducirlas para cumplir con la Ley de Cambio Climático, que establece la carbono neutrali­dad a 2050, y para alcanzarla, uno de los pilares es la eficiencia energética, clave en un país donde alrededor del 30% de la electricidad se usa para extraer y procesar materias primas.

Para atender esa problemática hace dos años se creó la Red de Eficiencia Energética y Reducción de Emisiones en la Minería, impul­sada por el Programa de Energías Renovables y Eficiencia (4e) de GIZ, el Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Ener­gética.

El balance que hacen las instituciones involucra­das, las empresas participantes y los expertos es positivo.

«Hemos visto cómo el sector está cada vez más informado de sus indicadores de emisiones y de gestión energética, además de tener a la mano evaluaciones de proyectos de energías renovables, electromovilidad y eficiencia, con un enfoque integral y colaborati­vo«, dice Rodrigo Vásquez, coor­dinador ejecutivo del Programa 4g de GIZ.

Web informativa en español

Indica que se diseñó la primera web informativa en español sobre eficiencia en minería (energiaenmi­neria.cl), que contiene el detalle de 118 iniciativas para distintos proce­sos, junto a 101 casos de proyectos que han permitido ahorrar más de 5000 MWh de energía anual y más de mil toneladas de emisiones de C02.

Estudio revela que espacio disponible para desalinizadoras no alcanza las expectativas de la industria minera

  • De acuerdo a una investigación chilena, en las zonas norte y centro norte del país, solo el 4,5% del espacio se consideró idóneo para la construcción de plantas desaladoras.
  • Además, de 40 instalaciones que ya están operando, se estimó que 17 se emplazan en zonas no apropiadas o sin clasificación.

Los efectos del cambio climático son cada vez más palpables, y la escasez hídrica es una de las consecuencias que ha aparecido con más fuerza. En solo ocho años más, la ONU estima que alrededor de 700 millones de personas podrían ser desplazadas de sus países por falta de agua potable. Con este panorama mundial, la construcción de plantas desalinizadoras se tornó una solución, y Chile no se quedó atrás en su desarrollo.

Dificultades y resultados negativos

La eventualidad que la industria de las desaladoras en Chile podría duplicarse o triplicarse en las próximas décadas, llevó a Investigadores de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción, del Centro de Recursos Hídricos para la Agricultura y la Minería (CRHIAM), Instituto Milenio SECOS y de la empresa Bloom Alert.  a estudiar cuáles son los sitios son aptos para su edificación, entre las regiones Metropolitana y de Arica y Parinacota.

De acuerdo al Ministerio de Obras Públicas (MOP), actualmente hay 24 plantas desalinizadoras en operación y 22 en estado de construcción o planificación en Chile. Estos proyectos han sido principalmente levantados por la industria minera del cobre, que representa más del 70% de la capacidad desalinizadora del país.

Se espera que para el 2030, el 93% del agua utilizada en sus procesos sea de origen marino.

Debilidades

El estudio, basado en Sistemas de Información Geográfica, que analizó criterios establecidos por expertos internacionales para indicar dónde es adecuado instalar las desalinizadoras, llegó a la conclusión que, de los 114.540 km2 revisados en las zonas norte y centro norte del país, solo el 4,54% se consideró altamente apropiado. El 60% de los sitios fueron catalogados como “poco o nada apropiados”.

Los académicos indican que con los datos obtenidos se “revela la falta de espacio, que se contrapone a las expectativas de crecimiento de la industria”.

Zonas adecuadas

Para determinar qué sitios son aptos para la edificación se establecieron factores claves para el desarrollo de la actividad en sí, tales como altitud, pendiente, distancia a la costa, urbes, red eléctrica y a la red de carreteras. Además, se consideraron las restricciones que limitan la factibilidad del proyecto como la cercanía con áreas protegidas y/o comunidades indígenas.

Así, se estableció que las regiones de Coquimbo, Antofagasta y Atacama son las que cuentan con la mayor cantidad de territorio apropiado para la construcción de plantas con 1.241 km2, 1.053 km2 y 1.039 km2, respectivamente.

También, algunas áreas en el valle central se categorizaron como muy apropiadas pese a la lejanía de la costa. Lo anterior fue destacado por el estudio dado la necesidad de agua en el sector por su alto desarrollo minero y agrícola, dos actividades fundamentales para la economía nacional.

Plantas ya construidas

Los investigadores revisaron 40 plantas que están actualmente en funcionamiento o en fase de planificación y aplicando los mismos criterios se concluyó que 21 de ellas están en zonas “muy apropiadas”, una en un lugar “apropiado”, y otra en una zona “medianamente apropiada”.

17 desaladoras se catalogaron como emplazadas en espacios “no apropiados” o “sin clasificación”.

Dentro de estas, 94% operan cerca de zonas urbanas y un 6% lo hace en las proximidades de una minera, sobre los 1500 metros sobre el nivel del mar.

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