Se dijo de la Industria
Caída de la producción de cobre en Chile: una situación transitoria
- Un diagnóstico diferente al del ministro de Hacienda sobre la menor producción de cobre en Chile planteó el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, quien sostuvo que la caída durante 2026 debe entenderse como una situación transitoria y no como una contracción estructural del sector.

Ante lo expresado por el ministro Quiroz, quien calificó el descenso de 2026 como una “gran recesión” en la minería del cobre nacional, el presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, sostiene que se trata de una fase transitoria, propia del ciclo productivo minero, que se explica por factores técnicos y operacionales y por inversiones que se han postergado.
Indica que el menor desempeño responde a factores como maduración de yacimientos, disminución de leyes minerales, mantenciones postergadas, eventos climáticos y ajustes operacionales y por el efecto rezagado de años de incertidumbre institucional y de retrasos en las decisiones de inversión.
Según su análisis, la incertidumbre institucional asociada en años anteriores al royalty y a los procesos constitucionales contribuyó a postergar decisiones empresariales, mientras que los tiempos de tramitación de proyectos han provocado reprogramaciones en la entrada de nuevas operaciones.
Distinta interpretación
El dirigente de la gremial minera no cuestiona la caída productiva, sino su interpretación y sostiene que la capacidad futura de crecimiento de la minería depende de las inversiones que se materialicen hoy, que según estimaciones de Cochilco alcanzará los US$104.000 millones hacia 2034.
Destaca que lo crucial es transformar esa cartera en proyectos efectivos, reduciendo retrasos y otorgando mayor agilidad y certeza jurídica a la tramitación de permisos, sin disminuir las exigencias técnicas y ambientales.
Inversión minera y recurso humano calificado
- Durante el Chile Day en Londres, el biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, destacó como desafío estratégico para la minería chilena es el disponer de trabajadores calificados cuya escasez puede convertirse en un importante «cuellos de botella» para ejecutar la nueva cartera de inversiones.

Mas señaló que la minería chilena cuenta actualmente con unos 270.000 profesionales y necesitará incorporar alrededor de 37.000 nuevos trabajadores en los próximos años.
El diagnóstico presentado es especialmente relevante en el contexto de la expansión minera que no dependerá solo de permisos y financiamiento, sino también de disponer oportunamente de trabajadores especializados.
En su exposición, el biministro Mas planteó que para el futuro minero chileno no basta con disponer de grandes recursos geológicos ni de una extensa cartera de proyectos, puesto que la competitividad futura dependerá de combinar inversión, certeza regulatoria y tributaria, permisos oportunos, infraestructura compartida y, en forma creciente, de capital humano suficiente para construir y operar los nuevos proyectos.
Alta rotación femenina en minería
- La participación de mujeres en la minería chilena ha continuado aumentando hasta alcanzar una de cada cuatro personas empleadas (24,1%), sin embargo, la rotación femenina está superando en 4,4 puntos porcentuales la masculina (13,6% y 9,2% respectivamente), diferencia que se vuelve especialmente sensible al primer año de trabajo cuando la rotación de mujeres llega al 24,9%.
En este escenario, la retención de talentos se vuelve una exigencia crítica si se considera que aumentar la participación y permanencia de las mujeres pasa a ser un factor relevante para ampliar la base de talento disponible, especialmente con miras a que, según proyecciones, hacia 2034 la minería deberá incorporar a lo menos 37.000 nuevos trabajadores, tanto para responder a la demanda de la innovación tecnológica, como para reemplazar a quienes pasen a retiro.
Construir trayectorias laborales
Así visto, el foco se desplaza desde el objetivo de la incorporación femenina hacia la disposición de las empresas para construir trayectorias laborales que consegan que las mujeres permanezcan y progresen profesionalmente, adecuando estructuras tradicionalmente diseñadas para el trabajo masculino, como son el caso de instalaciones, ropa y equipos de trabajo y organización de jornadas.










