La comida ha sido un mal alivio frente al estrés de los acontecimientos recientes

  • Cómo manejar la dieta en tiempos de incertidumbre:

  • La exposición en forma personal o a través de los medios a este período de movilizaciones ha llevado a muchos chilenos a ingerir más productos calóricos o poco saludables.

Estrategias de ayuda

Si la ansiedad genera hambre, existen formas de evitar recurrir a la comida para calmar el ánimo, enfatizan los expertos. Por ejemplo, recurrir a técnicas de relajación o hacer ejercicio; acudir a redes de apoyo, como amigos o familia, para conversar o salir a caminar; sacar a pasear a la mascota, ver una película o hacer una actividad lúdica, para distraerse.

"Si necesita comer o picotear algo, escoger cosas saludables, como frutas o frutos secos (nueces o almendras, pero en pequeñas cantidades)", recomienda la doctora Reyes. También ingerir aguas de hierbas o tranquilizantes naturales, como melisa.

”Tratar de mantener un orden en las comidas diarias, porcionar los alimentos y programar colaciones livianas para el día (frutas, yogur, lácteos o jaleas dietéticas”, agrega Juan Pablo Espejo.

Asimismo, reorganizar la despensa, evitando comprar productos altos en calorías o azúcares, para evitar la tentación.

En los últimos dos meses, desde el inicio del estallido social, la ansiedad y la incertidumbre han sido compañía fija entre los chilenos. Sensaciones que muchos han buscado calmar a través de la comida.

"Las situaciones de estrés crónico, como las que estamos viviendo, generan en la gran mayoría de las personas ansiedad. Como compensación, muchas comienzan a comer más o a tomar más alcohol, buscando una suerte de satisfacción o alivio", explica la *doctora Eliana Reyes, nutrióloga y directora de la Asociación Chilena de Nutrición Clínica.

Como ella, otros especialistas reconocen un aumento de preguntas sobre el tema en la consulta.

"La mayoría de los pacientes que se mantienen en control, durante estas semanas han tenido bastantes dificultades para cumplir con el tratamiento”; cita como ejemplo el doctor Jean Camousseigt, nutriólogo de Clínica Dávila.

Carolina Guzmán(38), ingeniera y mamá de dos hijos pequeños, cuenta que los primeros días tras el 18 de octubre estuvo preocupada y con poco apetito. "Pero la semana del toque de queda comencé a comer muchos cho¬colates y dulces o cualquier cosa que me ayudara a tranquilizarme un poco".

Su reacción es totalmente fisiológica. "Cuando hay alteraciones del ánimo, se tiende a elegir de manera inconsciente sobre todo alimentos como carbohidratos simples (como los procesados o ricos en azúcar). Estos productos son serotoninérgicos, es decir, elevan la producción de serotonina (que produce sensación de bienestar) y actúan de forma similar a algunos antidepresivos" explica Camousseigt.

Forma de escape

Esto lleva a un aumento del consumo de alimentos con mayor aporte energético o calórico, como chocolates, galletas, snacks salados, productos de repostería o comida rápida, por ejemplo. "Tengo pacientes que compraron en forma masiva muchas golosinas los primeros días, pensando que se aqotarían”; comenta la doctora Reyes. Y advierte un mayor consumo de alcohol en algunas personas, "como una forma de escape o para lograr un efecto relajante".

"Nuestras emociones están conectadas con nuestros hábitos alimenticios. Por eso no es coincidencia que nos comamos un paquete de galletas o una marraqueta cuando estamos enojados o estresados" dice Juan Pablo Espejo, académico de la carrera de Nutrición y Dietética de la U. Católica.

El especialista explica que existe un concepto conocido como la "comida emocional", asociada al consumo de alimentos como respuesta a experiencias emocionales que generalmente son negativas, como estrés, ansiedad, frustración, tristeza y rabia, entre otros.

El problema está en que "si estos episodios de 'comida emocional” se repiten con frecuencia, pueden llevar a un aumento de peso; razón por la que muchas personas manifiestan haber subido de peso en las últimas semanas" añade Espejo.

La evidencia científica muestra que basta con aumentar el tamaño de las porciones levemente, pero de manera constante, para agregar 400 calorías adicionales diarias. Esto se traduce en un aumento de alrededor de 2 kilos en un mes.

Los especialistas recomiendan estar más atentos a este deseo de comer más, para recurrir a estrategias más saludables, o que eviten buscar comida y consulten a un psicólogo o psiquiatra en caso de que se sospeche un trastorno del ánimo mayor.

FUENTE: El Mercurio
Fecha: 19-12-2019

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