Del Cuidado de la Salud
Cuidado con el frío
- Generalmente, los especialistas despliegan sus advertencias en tiempos de verano, cuando la temperatura sube y los efectos del calor son más sensibles; sin embargo, las bajas temperaturas también tienen repercusiones que pueden llegar a ser graves, si no se toman las precauciones necesarias.
Explican que el frío no solo un cambio en la sensación térmica, sino que, ademas, las bajas temperaturas aumentan el riesgo de enfermedades y produce múltiples cambios fisiológicos que afectan el metabolismo, el sistema cardiovasculares, respiratorio e inmunológico, especialmente en personas con patologías crónicas.
Aumenta el apetito
El frío incrementa el gasto energético, por lo que naturalmente, por razones fisiológicas, durante el invierno es habitual sentir más apetito, al requerir el organismo más energía para mantener su temperatura corporal. Esto sucede porque al disminuir la producción de serotonina por la menor exposición a la luz solar, aumenta el deseo por alimentos ricos en carbohidratos y grasas, haciendo que el cerebro busque alimentos calientes y reconfortantes, asociados al bienestar emocional.
Modifica el funcionamiento del organismo
Las bajas temperaturas desencadenan diversos mecanismos fisiológicos, tales como un proceso de vasoconstricción para conservar calor; redistribución de la sangre hacia órganos vitales; temblores musculares o tiritones para generar calor; y aumento de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial.
Estas respuestas permiten mantener la temperatura corporal, pero aumentan la carga sobre el sistema cardiovascular.
Produce deficiencias nutricionales
Durante esta estación pueden presentarse menor síntesis de vitamina D por escasa exposición solar; reducción de la diversidad de la microbiota intestinal; menor actividad física; y menor variedad alimentaria, que pueden afectar la función inmunológica y el bienestar general.
Mayor riesgo de enfermedades
Durante el invierno, el frío favorece infecciones respiratorias; crisis asmáticas; mayor supervivencia de virus; disminución de las defensas; incremento de la presión arterial y de la viscosidad de la sangre con lo que aumenta el riesgo de infarto agudo al miocardio; accidente cerebrovascular; e insuficiencia cardíaca.
En casos extremos puede generar una emergencia médica por hipotermia que ocurre cuando la temperatura corporal desciende por debajo de 35°C, y cuyas principales manifestaciones incluyen escalofríos intensos; confusión; dificultad para hablar; somnolencia; respiración lenta; pérdida de conciencia; falla respiratoria; paro cardíaco; y muerte.
Congelación
La exposición prolongada al frío puede producir congelación de manos; pies; nariz; orejas; y mejillas que se manifiestan en entumecimiento; piel pálida o azulada; y pérdida de sensibilidad, ante leo cual no debe frotarse la zona afectada ni exponerse directamente a calor intenso.
Medidas preventivas
Las principales medidas preventivas ante los fríos del invierno son:
- vestir por capas y proteger cabeza, cuello, manos y pies;
- evitar permanecer con ropa húmeda;
- mantener la vivienda alrededor de 21 °C;
- realizar ejercicio físico moderado;
- vacunarse contra influenza y neumococo en grupos de riesgo;
- consumir comidas calientes y balanceadas;
- evitar el alcohol como método para calentarse;
- mantenerse hidratado;
- reconocer precozmente si hay síntomas de hipotermia.
En términos de alimentación, los especialistas recomiendan:
- mantener una alimentación equilibrada;
- no eliminar verduras ni ensaladas;
- consumir cuatro comidas diarias para mejorar la saciedad;
- incorporar legumbres;
- cereales integrales;
- frutos secos;
- aceite de oliva;
- proteínas de carnes, pescado, huevos y legumbres; y
- mantener una adecuada hidratación mediante agua e infusiones.
Con precaución y autocuidado, todo ejercicio es saludable

- Traumatólogos nacionales e internacionales advierten un aumento de lesiones graves de rodilla en personas menores de 50 años, especialmente entre los 20 y 40 años, advirtiendo que las afecciones más frecuentes que deben atender son roturas del ligamento cruzado; lesiones de meniscos; daño del cartílago; tendinitis y fracturas por sobre exigencia y estrés muscular.
Los especialistas indican que mucho de este daño físico, a menudo requiere cirugía y la principal preocupación médica no es solo la lesión aguda, sino sus consecuencias a largo plazo, debido a que los daños importantes en la rodilla aumentan significativamente el riesgo de desarrollar artrosis décadas antes de lo habitual.
En países europeos se reporta un aumento de hasta 400% en las lesiones del ligamento cruzado anterior durante la última década; y en Chile, aunque no existen estadísticas oficiales, traumatólogos confirman la misma tendencia en la práctica clínica.
Causas
Médicos y fisioterapeutas atribuyen este fenómeno al aumento significativo de la práctica deportiva entre los jóvenes, sin una adecuada planificación; y coinciden en que el aumento de lesiones graves de rodilla en este erario refleja el cambio en los hábitos deportivos; a lo que suman factores de riesgo como la obesidad.
Lesiones más frecuentes
Entre las patologías más observadas destacan:
- Rotura del ligamento cruzado anterior (LCA);
- Lesiones de meniscos;
- Daño del cartílago articular;
- Tendinitis;
- Síndrome de la banda iliotibial («rodilla del corredor»);
- Edemas óseos; y
- Fracturas por sobrecarga provocadas por la repetición excesiva de movimientos.
- Lesiones traumáticas asociadas a golpes, caídas o movimientos bruscos.
Principales causas
Los especialistas identifican varios factores que explican este aumento:
- Incremento de la práctica deportiva.
- Entrenamientos de alta intensidad sin preparación previa.
- Sobrecarga por exceso de volumen o frecuencia.
- Falta de planificación y progresión.
- Deportes con cambios bruscos de dirección e impacto (fútbol, pádel, running, entre otros).
- Sedentarismo previo seguido de actividad física intensa.
- Sobrepeso y obesidad.
Sobrepeso y obesidad
El exceso de peso incrementa significativamente la carga mecánica sobre la rodilla, favoreciendo el desgaste acelerado del cartílago; daño precoz de los meniscos; envejecimiento prematuro de la articulación; y mayor riesgo de lesiones durante la práctica deportiva.
Prevención
Si bien la actividad física sigue siendo esencial para la salud, los especialistas coinciden en que debe realizarse de forma planificada, progresiva y adaptada a las capacidades individuales, evitando aumentos bruscos en la carga de entrenamiento para evitar daños que pueden tener consecuencias.
Las principales recomendaciones son:
- Mantener actividad física regular.
- Incrementar la intensidad de forma gradual.
- Evitar aumentos bruscos en la carga de entrenamiento.
- Diseñar programas de ejercicio acordes con la condición física.
- Controlar el peso corporal.
- Suspender la actividad ante dolor persistente o inflamación y consultar oportunamente a un especialista.










