Pandemia y privacidad de datos personales

  • En el escenario actual de pandemia, han salido a la luz diversas situaciones de uso y abuso de datos personales, en lo que queda de manifiesto que muchas instituciones públicas y privadas administran, almacenan y mantienen en forma inadecuada los datos personales de los chilenos.
  • La pandemia aumentó exponencialmente los riesgos relacionados con el robo de datos personales y fraude por el incremento del e­commerce, la telemedicina, la educación y trabajo a distancia.

Por lo mismo, la ciudadanía está cada vez más preocupada del uso y protección que las empresas e instituciones realizan de sus datos personales.

Más del 95% de las empresas a nivel nacional han mantenido trabajadores desempeñándose en modalidad de teletrabajo, convirtiéndose en uno de los principales flancos de ataque de los ciberdelincuentes.

Por otro lado, la falta de programas de sensibilización y capacitación en ciberseguridad y protección de datos en instituciones públicas y privadas, como también para educar a la ciudadanía en estas materias, se traduce en riesgos de robos de datos y fraudes cada vez más latentes en todo el país.

A esta situación a la que quedan expuestos los datos personales, se suman los desafíos que enfrenta la ciberseguridad en el mundo de la Internet de las Cosas -IoT por sus siglas en inglés- que no es otra cosa que conectar a internet un dispositivo, cualquiera sea su dimensión o función.

De esta manera, forman parte de la IoT, los teléfonos celulares, relojes inteligentes, cámaras de vigilancia, sensores contra robos o incendios, televisores, ampolletas, automóviles, termostatos, válvulas, candados y un sinnúmero de objetos con los que convivimos a diario y que manejan altos flujos de datos, que pueden ser vulnerados en forma relativamente fácil en una época de hiperconexión digital como en la que nos encontramos.

La ciberseguridad

Ante este escenario, la ciberseguridad se ha vuelto un desafío para todos aquellos que trabajan y conviven en el ecosistema tecnológico; más aún cuando todos los dispositivos antes mencionados tienen la capacidad de medir algo a través de sus sensores y generar grandes volúmenes de información que, procesada por los fabricantes como parte del servicio que brindan, les permiten sugerir, por ejemplo, dietas en función de la actividad física que se realiza, recomendar cronogramas de encendido de calefacción, alertas de consumo excesivo de energía, etc.

Muchos de estos dispositivos pueden detectar y trasmitir datos sensibles de salud, ausencia o presencia de personas dentro del hogar, lo que sumado a la capacidad de realizar acciones como abrir puertas, cambiar la temperatura, tomar fotos o hacer compras, lo cual requiere de una máxima y adecuada protección.

En este contexto, los expertos concuerdan en la necesidad de integrar la IoT a la cadena de valor completa, sin dejar espacios para la vulneración de la seguridad, tanto en los dispositivos conectados, como en la transmisión de la data que se genere, la información recolectada, su almacenamiento, procesamiento y tratamiento de los datos.

La inteligencia artificial

Asimismo, recomiendan  combinar la IoT segura, con la inteligencia artificial (IA) que permite analizar datos de sensores y predecir anomalías en áreas que no puedan detener su funcionamiento, como sucede en las industrias de la minería, energía, alimentación, o aviación que necesitan contar con sistemas capaces de anticiparse a cualquier problema, predecir y actuar.

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