Del Cuidado de la Salud

Los sellos «Altos en …» no evitan el sobrepeso y la obesidad

  • A diez años de la implementación de la Ley 20.606 de Etiquetado de Alimentos que suponía entre sus objetivos el cuidado y reducción de los riesgos asociados al aumento de peso por consumo de determinados alimentos “Alto en …” azúcar, sodio, grasas saturadas y calorías, la realidad muestra que estos sellos han sido insuficientes para modificar los patrones alimentarios y reducir el sobrepeso y la obesidad en la población chilena.

Estadísticas proyectadas a 2030, señalan que el sobrepeso y la obesidad en Chile, aumentarán en adultos de entre 20 y 64 años, de 25,1% en 2016 a 34,4%; y en niños de 5 a 15 años, de 19% a 47%, lo que situaría al país entre los de mayor prevalencia dentro de la OCDE.

Aumento de peso y desbalance calórico

Los especialistas sostienen que el fallo del etiquetado radica en que la obesidad es una condición multifactorial que básicamente no depende tanto de qué se come, sino de la cantidad que se consume; depende de mantener un balance energético y poner atención a la composición nutricional de la ingesta.

El sobrepeso y la obesidad se generan por un desbalance calórico, independiente de son alimentos que vienen etiquetados o no; la cantidad y variedad de comidas ricas en grasas, azúcares y sodio que no están etiquetados son múltiples, como el pastel de choclo, las empanadas de pino, la pizza y prácticamente todo lo normalmente se come.

Sobrepeso factor de riesgo cardiovascular

La obesidad constituye un factor de riesgo cardiovascular mayor que se asocia a un aumento de hipertensión arterial, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca y fibrilación auricular y su impacto no depende únicamente del peso corporal o del Indice de Masa Corporal.

Entre los principales puntos que los especialistas destacan en el Mes del Corazón son:

  • Obesidad y corazón: la obesidad debe entenderse como un problema cardiovascular y metabólico, no solamente como exceso de peso.
  • Riesgo multidimensional: deben considerarse factores metabólicos, inflamatorios, psicológicos, genéticos, socioeconómicos y comorbilidades.
  • Grasa visceral: la localización de la grasa puede ser tan relevante como la cantidad total; la adiposidad abdominal implica mayor riesgo.
  • Más allá del IMC: circunferencia de cintura y relación cintura-cadera ayudan a perfeccionar la evaluación cardiovascular.
  • Inflamación crónica: la obesidad genera un estado inflamatorio de bajo grado que favorece daño vascular y cardiovascular.
  • Ejercicio como tratamiento: mejora múltiples parámetros cardiovasculares aún cuando la reducción de peso sea modesta.
  • Diferencias por sexo: las mujeres, especialmente después de la menopausia, pueden experimentar cambios en la distribución de grasa que incrementan el riesgo.
  • Insuficiencia cardíaca: obesidad y exceso de adiposidad favorecen su aparición; ejercicio y reducción de peso forman parte relevante del manejo.

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