Del Cuidado de la Salud

Cuándo el estrés se convierte en un problema

  • El estrés es una respuesta natural y útil frente a desafíos o amenazas, por lo que no debe eliminarse completamente; el verdadero problema aparece cuando se vuelve permanente y el organismo pierde capacidad de recuperación.
  • Detectarlo tempranamente y aplicar estrategias de manejo puede prevenir efectos importantes sobre la salud física y mental. 

Los mecanismos fisiológicos del estrés, como la liberación de adrenalina y cortisol, preparan al cuerpo para responder rápidamente ante situaciones de riesgo activando respuestas de agresión, defensa o huida.

La adrenalina es una reacción necesaria del organismo que aumenta la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el ritmo de la respiración; el cortisol, por su parte, ayuda a regular la presión arterial, controlar inflamación y aumentar la energía disponible.

Sin embargo, si esta activación se mantiene durante períodos prolongados, durante semanas o meses, el organismo no logra recuperarse adecuadamente afectando funciones como el sistema inmunitario, la digestión y la reparación celular

El grave riesgo de un estado de alerta sostenido, generalmente originado por problemas económicos, laborales, familiares o de salud, es que pueda derivar a un estrés crónico que se manifieste en síntomas físicos, emocionales y conductuales.

Consecuencias del estrés crónico
  • Debilitamiento del sistema inmunitario.
  • Mayor susceptibilidad a infecciones.
  • Menor eficacia de vacunas.
  • Dificultades en cicatrización.
  • Mayor riesgo de obesidad, depresión y enfermedades neurodegenerativas como la demencia senil y el Alzheimer. 
Síntomas frecuentes del exceso de estrés
  • Dolores de cabeza.
  • Cansancio.
  • Problemas de sueño.
  • Dolor muscular y rigidez.
  • Mala memoria.
  • Problemas digestivos.
  • Falta de concentración.
  • Cambios de peso.
  • Uso de alcohol o medicamentos para relajarse. 
Recomendaciones

La idea central es detectar tempranamente el estrés y desarrollar herramientas de afrontamiento puede evitar que evolucione hacia problemas más severos. 

Una vez detectado un estado de estrés permanente, buscar ayuda profesional y, de acuerdo a los especialistas, adoptar estrategias para controlar el exceso de tensiones como respirar lenta y profundamente; reducir la respiración superficial y acelerada; generar señales de seguridad al cerebro para inducir relajación; y hacer ejercicio físico para reducir la acumulación de adrenalina y disminuir las respuestas fisiológicas intensas asociadas al estrés.

No obstante, dicen los expertos, no basta con aliviar los síntomas del estrés, es necesario identificar y abordar las causas profundas del estrés.

La obesidad y el sobrepeso incrementan los síntomas asociados a la menopausia
  • Según investigación en 9 países América Latina, el sobrepeso y la obesidad intensifica significativamente los bochornos, trastornos del sueño, irritabilidad, cansancio mental y los dolores articulares.
  • Chile aparece entre los países latinoamericanos con mayores niveles de obesidad femenina con un 33,7% de las mujeres mayores de 18 años.

Los resultados muestran que las mujeres con sobrepeso presentan hasta 75% más probabilidades de experimentar síntomas menopáusicos severos, mientras que los bochornos pueden aumentar hasta 19 veces cuando existe hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares o sedentarismo, factores estrechamente asociados a la obesidad y sobrepeso.

La menopausia y la obesidad son estados inflamatorios

Los especialistas explican que la menopausia y la obesidad son estados inflamatorios que al combinarse potencian sus efectos negativos sobre neurotransmisores cerebrales, generando alteraciones metabólicas que afectan el equilibrio hormonal, reportándose importantes alteraciones del sueño, como dificultad para dormir, despertar frecuentemente, incapacidad para volver a conciliar el sueño, apatía y agotamiento mental al despertar, y dolores articulares que pueden intensificarse debido a los cambios hormonales de la menopausia.

No normalizar la menopausia como una etapa de sufrimiento

Los investigadores enfatizan en que la menopausia no debe ser normalizada como una etapa de sufrimiento inevitable y que la calidad de vida debe deteriorarse innecesariamente puesto que existen tratamientos efectivos, especialmente terapia hormonal y otras alternativas farmacológicas, además de la importancia de prevenir la obesidad desde etapas tempranas de la vida.

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