Del Cuidado de la Salud

Cómo lograr un descanso efectivo y una máxima recuperación durante las vacaciones

  • Desde una perspectiva de salud mental, regulación del estrés y bienestar laboral, el descanso efectivo en vacaciones no depende solo de “dejar de trabajar”, sino de desactivar la autoexigencia, regular estímulos, restaurar el sistema nervioso y permitir ritmos más humanos.

Las vacaciones bien aprovechadas no se miden por productividad ni experiencias acumuladas, sino por cuánta energía, claridad y conexión se recupera para la vida personal y laboral.

Aqui 10 consejos de prevenciónistas y sicólogos laborales:

1. Desconexión laboral real y planificada

  • Interrumpir el contacto con el trabajo: evitar revisar correos, mensajes o plataformas laborales.
  • Definir límites explícitos: informar antes de salir quién queda como punto de contacto y en qué casos excepcionales se podría interrumpir el descanso.
  • Eliminar “microtareas” laborales: incluso breves revisiones mantienen activo el estrés anticipatorio.

Impacto: reduce la activación cognitiva asociada a la responsabilidad y permite una recuperación mental profunda.

2. Regular el uso de pantallas y redes sociales

  • Evitar el reemplazo del trabajo por sobreconsumo digital.
  • Establecer horarios sin pantallas, especialmente en la mañana y antes de dormir.
  • Desactivar notificaciones no esenciales.

Impacto: favorece la atención plena, mejora el sueño y reduce la sobreestimulación del sistema nervioso.

3. Priorizar el descanso fisiológico

  • Dormir sin alarma varios días seguidos.
  • Mantener rutinas de sueño estables, aun estando de vacaciones.
  • Incluir pausas reales durante el día (siestas breves, descanso sin estímulos).

Impacto: restablece el equilibrio hormonal y mejora la energía basal.

4. Reducir la autoexigencia y la agenda sobrecargada

  • Evitar planificar las vacaciones como un “proyecto” con metas y productividad.
  • Permitir días sin objetivos, sin culpa.
  • Aceptar ritmos más lentos.

Impacto: desactiva patrones de exigencia crónica que impiden la recuperación.

5. Fomentar actividades restaurativas (no solo entretenidas)

  • Diferenciar entretención de recuperación: no todo lo placentero relaja.
  • Priorizar actividades como caminatas sin prisa, lectura recreativa, respiración consciente o mindfulness, contacto con la naturaleza

Impacto: activa el sistema parasimpático, clave para el descanso profundo.

6. Mantener vínculos sociales seguros y nutritivos

  • Elegir conscientemente con quién compartir tiempo.
  • Priorizar relaciones que generen calma, contención y disfrute genuino.
  • Evitar dinámicas sociales demandantes o conflictivas.

Impacto: refuerza la sensación de seguridad emocional y pertenencia.

7. Cuidar el consumo de alcohol y estimulantes

  • Evitar el consumo excesivo de alcohol, que deteriora el sueño y la recuperación.
  • Moderar cafeína y otras sustancias estimulantes.

Impacto: mejora la calidad del descanso y la regulación emocional.

8. Escuchar señales corporales y emocionales

  • Observar fatiga persistente, irritabilidad o desconexión emocional.
  • Ajustar actividades según el nivel real de energía, no según expectativas externas.

Impacto: previene recaídas en estados de estrés crónico o “piloto automático”.

9. Preparar el regreso con antelación

  • Evitar volver “en seco” al trabajo.
  • Dejar uno o dos días de transición antes del reintegro laboral.
  • Planificar una primera semana con carga gradual.

Impacto: protege los beneficios del descanso y reduce el estrés de retorno.

10. Considerar apoyo profesional si el descanso no se logra

  • Si tras las vacaciones persiste un agotamiento intenso, anhedonia, sensación de desconexión prolongada

Es recomendable consultar con un profesional de salud mental, para descartar estrés crónico, burnout u otros cuadros asociados.

El autocuidado frente a la intoxicación digital

  • El uso intensivo de pantallas está llevando a las personas hacia un uso automático y compulsivo de las pantallas con serias repercusiones en el desarrollo personal y en las relaciones sociales.

De acuerdo a investigaciones realizadas por universidades japonesas e inglesas, el uso intensivo continuo e incesante de celulares, tablets, computadoras y televisores, junto con crear dependencia, lleva a una «intoxicación» digital de alto riesgo para la salud mental y emocional.

Desintoxicación

Los estudios plantean la adopción urgente de medidas de desintoxicación que dependan tanto de una decisión y voluntad individual, como de factores externos que contemplen marcos culturales e institucionales en el trabajo, educación y entretenimiento que faciliten una relación más equilibrada con la tecnología.

Uso consciente e intencional

Advierten que la eliminación abrupta del uso de pantallas  suele ser insostenible y conduce a las recaídas propias de la dependencia.

La desintoxicación digital efectiva, señalan, no se logra mediante una desconexión total y abrupta de los dispositivos. No consiste simplemente en “apagar el celular” o no ver televisión, sino en redefinir la relación con la tecnología y pasar de un uso automático y compulsivo a uno consciente e intencional.

A través de un proceso progresivo y socialmente acompañado, resultan más eficaces prácticas graduales como limitar redes sociales, desactivar notificaciones o establecer horarios libres de pantallas.

Se debe aplicar una limitación paulatina al uso cotidiano de pantallas, replanteando las expectativas personales que se ponen en las herramientas digitales y apoyándose en normas comunitarias y regulatorias que generen cambios más sostenibles en el tiempo.

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