«Vamos a tener que defender a la industria minera porque los próximos tres años se ven muy complejos»

Diego Hernández decidió ir por un nuevo período en la Sonami para enfrentar esta coyuntura:

El exejecutivo de BHP, Codelco y Antofagasta Minerals sincera las proyecciones. Admite que el precio del cobre podría repuntar recién a partir de 2022 y plantea que en este mismo lapso el flanco interno se vislumbra desafiante. Dice que la nutrida agenda legislativa que directa e indirectamente involucra al sector, y el clima eleccionario, le pondrán presión a la industria.

"A raí de la COP25 probablemente, se han multiplicado los proyectos de le dé carácter ambiental. Muchos son iniciativas parlamentarias, algunos podrían afectar muchísimo a la industria minera aunque varios son testimoniales, podrían convertirse en ley".

Hasta hace un par de meses, su continuidad como presidente de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) no estaba asegurada. Sin embargo, en los próximos días Diego Hernández inscribirá su lista para ir por un segundo período de tres años a la cabeza de este centenario gremio, que agrupa a los actores mineros grandes y medianos, así como a los pequeños productores, representados en asociaciones. Sería su segundo período y final, según los estatutos de la entidad.

En su primera postulación su candidatura fue de consenso y, por ende, única, lo que espera ahora se repita. En aquella oportunidad, su motivación fue el deber de aportar para hacer que la minería siguiera siendo importante para el país. Y ahora el exejecutivo de BHP, Codelco y Antofagasta Minerals, asegura que la re¬elección es una responsabilidad, porque la industria se enfrentará a un período particularmente complejo y requerirá de mucha defensa.

"Es probable que el repunte de los precios se demore más de lo que pensábamos. Además, en lo interno, a partir del próximo año viene un período políticamente más complejo, con las elecciones municipales y después las presidenciales. También hay mucha agenda legislativa de la que tenemos que estar muy atentos para poder defender a la industria. Consideramos que el próximo será un período muy demandante", anticipa.

La lista de Hernández tendrá un cambio respecto de la directiva actual. Como primer vicepresidente, en representación de las empresas mineras, se inscribirá Francisco Costabal, que lidera el negocio de la esta¬dounidense Freeport MacMoRan en Sudamérica, y reemplazará a José Miguel lbáñez, gerente general de Haldeman Mining, firma ligada a los Solari-Donnaggio. Como segundo vicepresidente repite en la lista Francisco Araya, representante de la asociación de productores de Cabildo.

¿Cuál es su balance de su primer período como presidente de la Sonami?

"Han sido tres años importantes, de una buena labor, donde uno de los logros fue que, por ejemplo, por primera vez los principales candidatos presidenciales tuvieran programas mineros bastante completos con los que en general estábamos de acuerdo. Ahora lo que resta es que esos programas se implementen.

"En lo que respecta al mercado, en 2017 el precio del cobre no estuvo bien; el 2018 mejoró y eso se reflejó en una industria más activa y sana. Y pese a que empezó bien, este año los precios han estado bajo las expectativas y eso se refleja en los problemas que tenemos que enfrentar como industria y que nos hacen anticipar que los próximos tres años también serán demandantes".

¿Por eso decide repostularse?

"Será un período donde vamos a tener que defender de la mejor manera posible a la industria minera por¬que los próximos tres años se ven muy complejos y eso me incentiva a seguir, siento mayor responsabilidad".

¿La defensa vendrá por el lado de los proyectos que están en el Congreso y que tienen efectos sobre la minería?

"Lo que está afectando al precio y a la industria tiene dos componentes. Por un lado está la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que claramente está afectando a la industria y también al país, siendo nosotros una economía abierta, emergente y productora de materias primas, somos más vulnerables ante esta situación. Sin embargo, también en el frente interno la cosa está complicada con varios proyectos de ley que están en el Congreso, cuya tramitación se dificulta bastante porque el Gobierno no tiene mayoría y eso lo obliga a aumentar mucho las negociaciones para poder sacarlos".

¿Ahí ven el riesgo?

"Claro, porque pasa que la negociación prevalece a los objetivos que se tenían cuando los proyectos se enviaron. Ese es el riesgo. Lo estamos viendo en la reforma tributaria, cuyos dos objetivos -a nuestro juicio- son incentivar la inversión y simplificar la tributación, pero con las conversaciones que hemos visto no está claro que se vayan a alcanzar. Nos preocupa, por ejemplo, que a partir de la exigencia de la oposición de compensar la menor recaudación por la integración, se inventen otros impuestos que a la postre mantengan la complejidad del sistema tributario".

"Hay otro ejemplo que hasta ahora no se ha discutido, que para muchos puede ser un tema menor, pero para nosotros no: el impuesto verde. No se ha sacado la cuenta de cuánto significa para varias industrias. En nuestro caso, las fundiciones de cobre podrían elevar sus costos en más de 15%, lo que las llevaría a tener márgenes negativos. Este impuesto se creó para reducir emisiones, pero se transformó en un impuesto recaudador y cuando eso sucede no sale más, por eso nos preocupa esta proliferación de otros impuestos que no solo complican la tributación, sino que afectan a algunos sectores de manera específica".

¿Estas negociaciones se están dando en los proyectos de ley ambientales?

"A raíz de la COP25 probablemente, se han multiplicado los proyectos de ley de carácter ambiental. Muchos son iniciativas parlamentarias, algunos podrían afectar muchísimo a la industria minera y aunque varios son testimoniales, podrían convertirse en ley".

¿El Gobierno tiene espacio para monitorear todas esas iniciativas?

"Los parlamentarios fueron elegidos para legislar, pero si todo se reduce a temas políticos y de corto plazo, de politiquería y electorales, entonces finalmente es un esfuerzo perdido del Gobierno".

¿El mundo político está mirando mucho las redes sociales y las encuestas para actuar?

"Como vienen elecciones, muchos se guían por las encuestas y ahí la cosa se complica más. Creemos que está pasando lo mismo con varios anuncios que se han hecho, como el proyecto de delito ambiental que es una ley para la galería; o la propuesta del impuesto de 1% para los proyectos de más de US$ 10 millones. La misma gente que hoy hace estas propuestas, hace cinco años no lo habría hecho por ningún motivo porque iría contra sus principios".

Con las condiciones de este año, _probablemente habría menos entusiasmo para aprobar inversiones

¿Cómo se ve el mercado? Da la sensación de que ahora es más difícil interpretar las señales.

"Hace unos tres o cuatro años venimos diciendo que la oferta y la demanda están bastante ajustadas y no hay muchos proyectos mineros que vayan a entrar en producción, por lo que -apoyados en las cifras- la expectativa era que faltaría cobre y subiría el precio. Al principio esto hizo todo el sentido, pero al decirlo por cuarta vez la argumentación se pone en duda. Sin embargo, los fundamentos están ahí porque anualmente la demanda crece entre 1,5% y 2% y eso provoca un déficit en los próximos dos a tres años. Con lo que no contábamos es que esa brecha está siendo cubierta por los inventarios de cobre fuera de bolsa, que eran más altos de lo que nadie pensó y por eso ahora los analistas creen que los precios actuales -en torno a US$ 2,7 por libra- se mantendrían hasta el año 2021 y a partir del 2022 repuntarían al rango de los US$ 3 por libra".

"Hay motivos para pensar que esto será así. Si bien la guerra comercial está afectando la economía china, hasta ahora la situación no ha sido tan crítica como para que se adopten medidas extraordinarias para reactivar el crecimiento y eso le está pegando a las exportaciones de productos manufacturados y la construcción de viviendas en China. En ambos, el contenido de cobre es importante y en la medida en que su actividad disminuye, bajan las expectativas".

¿Las mineras tienen espaldas para resistir ese período?

“Sí. Con los precios actuales las empresas tienen márgenes operacionales positivos, no espectaculares, pero positivos. Al mismo tiempo, la industria en general no está haciendo inversión. Chile aprovechó bien la ventana de precios del año pasado con las señales que el Gobierno mandó -con la instalación de la oficina GPS y el apoyo que brindó-, lo que motivó el inicio de proyectos como Quebrada Blanca Fase 2, la expansión de Los Pelambres y la continuidad operacional de Spence, que producirán cobre de aquí a dos o tres años. Con las condiciones de este año, probablemente esas empresas habrían sido menos entusiastas para aprobar".

"Las empresas pueden seguir ganando y manteniéndose, la duda viene en la parte de crecer. ¿Lo hacemos ahora o esperamos? Lo peor que puede pasar en este negocio es hacer los proyectos a destiempo. Eso está pasando con el litio, donde todos estábamos optimistas con el precio con una mirada de largo plazo, pero los productores reaccionaron más rápido que el aumento de la demanda, lo que hará que este año y el próximo el precio sea inferior al del año pasado".

FUENTE: El Mercurio
Fecha: 21-07-2019

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