Las alegrías -y peligros.- que acarrea trabajar juntos en casa

  • Convivencia laboral obligada por el confinamiento:

  • Ver las fortalezas profesionales del otro puede producir sensaciones de admiración mutua, afirman psicólogos.

  • La configuración laboral de hoy en día crea una sensación mayor de entendimiento y respeto por lo que está haciendo la pareja, aseguran expertos.

Puesto que las parejas de repente se convirtieron en compañeros de trabajo, están aprendiendo nuevas cosas sobre ellos mismos y sus cónyuges.

Fawn y Keith Weaver pasaron meses fabricando un escritorio doble a medida para su oficina, al pensar que sería entretenido sentarse uno frente al otro en los días ocasionales que trabajaran juntos desde casa. Luego se produjo la cuarentena.

La tendencia de ella a pasearse, hacer gestos con las manos y hablar en voz alta cuando hacía y recibía llamados llegó a ser una distracción para su esposo, de 48 años, un ejecutivo cinematográfico. Keith rápidamente se dio cuenta de que era la forma preferida de Fawn de comunicarse. La pareja decidió separarse en dos habitaciones, con puertas.

"El escritorio y la oficina son oficialmente míos", dice Fawn, de 43 años, jefa ejecutiva de una destilería de whiskey en Lynchburg, Tennessee. "No hay ninguna forma en que podamos compartirlos".

Puesto que las parejas de repente se han convertido en compañeros de trabajo, muchos están dando un vistazo a sus cónyuges en acción.

Cualquier cosa, desde amplias habilidades de liderazgo hasta prolíficos gestos con las manos, queda al descubierto en ambientes improvisados de oficina. E incluso parejas que llevan juntas mucho tiempo se sorprenden ante el cambio de personalidad que puede ocurrir entre las 9:00 hrs. y las 17:00 hrs.

No es siempre algo bueno.

Renegociar las labores domésticas

Por un lado, ver las fortalezas profesionales del otro puede producir sensaciones de admiración mutua y crear "una gran oportunidad para que ellos formen una relación más sólida o se enamoren más profundamente", señala Patrick Shrout, profesor de Psicología de la Universidad de Nueva York. Pero los sentimientos de competitividad y desigualdad que surgen al estar trabajando uno al lado del otro también pueden "llevar a un conflicto serio", precisa.

La instalación de una oficina compartida en Brooklyn hizo que Elana Friedman se diera cuenta de que podía delegar más labores de casa en su esposo, Andy Friedman, ejecutivo de una empresa de calzado. Puesto que Andy siempre está riendo y haciendo bromas en casa, Elana no lo había visto tomar las cosas en serio antes de la cuarentena. "Nunca pensé que mi chico divertido y no muy serio tenía estos momentos de rayo láser preciso", cuenta Elana, jefa de márketing en una compañía de residencia hotelera.

Hace poco ella le pidió que se hiciera cargo de las labores más serias de toda la cuarentena: almuerzo para la familia, la que incluye dos hijos. "No me importa ser el hombre del almuerzo", dice. "En relación a la comida, lo hemos subido de nivel".

Puesto que las parejas siguen trabajando desde la casa, "renegociar las labores que se tienen que hacer para que sus vidas sigan funcionando puede cambiar potencialmente los roles tradicionales de género para las parejas heterosexuales", observa Alyson Byrne, profesora asistente de comportamiento organizacional en Memorial University of Newfoundland en Canadá y quien investiga el estatus laboral y la mujer como sostén de la familia.

"La configuración laboral de hoy en día crea una sensación mayor de entendimiento y respeto por lo que está haciendo la otra persona, lo que puede hacer que sea más fácil asignar tareas relacionadas con la crianza de los hijos o el cuidado de familiares mayores en una forma equitativa", indica. "Una salvedad es que las mujeres que son el principal sostén de la familia y trabajan fuera de casa tal vez vean que se refuerzan sus roles de género mientras pasan más tiempo en casa, agrega.

Stephanie Bailyn, de 35 años, profesora básica de Roslyn, Nueva York, ha relajado las peticiones que le hace a su esposo, Russell Bailyn, de 37 años, cuando él trabaja desde la casa. Debido a que ella nunca tuvo la oportunidad de trabajar a distancia hasta fines de marzo, no se daba cuenta de la intensidad de la jornada que él tenía. Después de ver sus reuniones virtuales consecutivas, ella prometió no pedirle más que lavara los platos durante el día ni hacer bromas sobre una sesión de ejercicios a medio día. "Yo estaba muy celosa que él pudiera trabajar desde la casa cuando yo no podía", expresa. "Ahora me doy cuenta de que es muy activo".

Russell Bailyn, asesor financiero, dijo que se siente aliviado que ella pueda comprender, aunque bajo circunstancias diferentes. "Cuando yo le contaba que tenía un almuerzo con un cliente, sonaba sibarítico", dice.

A otros, la personalidad laboral de su pareja los toma desprevenidos.

Cuando Steven Meyers, un ejecutivo de una compañía de enseñanza de idiomas en Brooklyn, escuchó por casualidad a su esposa, Lauren Reynolds, en una videoconferencia, lo desconcertó lo que ahora menciona como la voz de trabajo de ella. Meyers notó que Reynolds, de 33 años, parece más mesurada y excesivamente cortés cuando habla con sus colegas. "Es difícil de describir", cuenta Meyers. "Es una voz que, como esposo, nunca había escuchado antes".

Reynolds, quien dirige un servicio al consumidor en un emprendimiento de salud, no niega que cambia el tono de voz cuando está trabajando, pero dice que ella también está viendo a su esposo con una luz diferente. Por ejemplo, se ha enterado de que toma café cerca de cinco veces al día. Y a menudo no responde a algunas peticiones o interrupciones durante la jornada laboral. Aunque puede ser una lucha lograr que él le preste atención, Reynolds también se dio cuenta de que no tiene que preocuparse por el tintineo de platos o de hacer otros ruidos en la cocina cuando su esposo está trabajando. "Podríamos tener una banda de música aquí", asegura.

Sensación de novedad

"En algunas instancias, dar un vistazo al contraste entre la personalidad en el trabajo y en casa de alguien puede ser difícil", indica Hannah Eaton, terapeuta residente en Seattle, quien también organiza retiros de parejas. Por ejemplo, ver a un cónyuge cómo lidera en forma entusiasta una videoconferencia, mientras que actúa de manera indiferente en casa, puede producir cierto resentimiento en la pareja. "En casa, es más probable que mostremos nuestro lado más desagradable", señala Eaton. En cambio, aconseja a las parejas a que "guarden algo de esa energía laboral" para su cónyuge.

Sin embargo, otros tal vez se beneficien al ver a su pareja en acción. "Puede existir esta sensación de novedad que finalmente puede estimular la relación", precisa. Una curiosidad recién descubierta sobre el trabajo de la otra persona puede crear sentimientos que recuerdan la época de las citas, indica.

FUENTE: El Mercurio
Fecha: 06-06-2020

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