Inteligencia Artificial

La inteligencia artificial no es artificial

  • Gran parte del trabajo que sustenta la inteligencia artificial depende intensamente de un trabajo humano invisible de etiquetado de datos, anotación, moderación de contenidos y mantenimiento de sistemas que se realiza en países como Kenia, Filipinas e India.

De modo que la IA se apoya en extensas cadenas globales de trabajo humano, mayoritariamente invisibilizado que contradice la narrativa de automatización limpia y autónoma.

De aquí que el principal riesgo de integrar la inteligencia artificial en el mundo laboral no es únicamente la sustitución de empleos, sino la consolidación de sistemas opacos que toman decisiones que no pueden ser explicadas, cuestionadas ni atribuidas a un responsable claro que rinda cuentas.

Otra mala comprensión de la IA es que si bien genera mejoras de productividad y nuevos tipos de empleo, muchos de estos trabajos emergentes son de baja calidad y conviven con la desaparición de ocupaciones tradicionales en que la experiencia y el buen juicio son fundamentales.

 

 

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