Del Cuidado de la Salud

La dependencia y uso compulsivo de pantallas y teléfonos disminuye la productividad y afecta la toma de decisiones

  • Estudios realizados por neuropsiquiatras norteamericanos e ingleses plantean que la población mundial está siendo bombardeada por una sobre estimulación informativa que constituyen un serio riesgo para el correcto funcionamiento del cerebro.

La información y desinformación que minuto a minuto entregan indiscriminadamente los medios y plataformas informativas y sociales están llevando al ser humano hacia un deterioro cognitivo sin precedentes que pone en riesgo la salud personal y la sostenibilidad de los negocios.

La información para el cerebro es como el aire para los pulmones

Los investigadores advierten que el cerebro para mantener sana su capacidad de razonar y tomar buenas decisiones, necesita de información útil y con sentido, de la misma forma que los pulmones necesitan de aire limpio para mantener una vida física y mental saludable.

La mala alimentación y la mala calidad del aire favorecen el deterioro de cuerpo y de la mente, la información de mala calidad deteriora la eficacia del razonamiento alterando el criterio, lo cual repercute en la toma de decisiones.

Exceso de información intrascendente

La sociedad moderna transmite un exceso de información innecesaria, contradictoria e intrascendente creando un flujo continuo de estímulos auditivos y visuales que “acaparan la atención” y desvían el foco de temas importantes.

Información/desinformación

Los mensajes, no siempre ciertos y confiables, generan una carga de incertidumbre, inseguridad e incredulidad, que hacen perder la confianza, generando un estrés sordo y sostenido. que suma tensión a la capacidad de razonar con claridad.

Crisis mental contemporánea

Los analistas definen crisis mental como un estado en que el cerebro ya no funciona correctamente y que empieza a juzgar erróneamente la relación de la persona con la realidad y el sentido común.

A nivel social, los investigadores han detectado conductas en la sociedad moderna que muestran los efectos tempranos de una alteración cognitiva, con claras señales de crisis, que se manifiesta en:

  • Mayor frecuencia de conductas violentas;
  • Intensidad de la polarización ideológica;
  • Exceso de noticias falsas o manipuladas;
  • Virulencia en las acusaciones y contra acusaciones;
  • Aumento de desórdenes públicos;
  • Faltas desvergonzadas a la ética funcionaria .
Advertencias y recomendaciones

Los autores señalan que esencial tomar conciencia de esta amenaza que está enfrentando el cerebro humano porque es prácticamente imposible evitar prevenir un riesgo y un daño, si no está consciente del problema.

En este entendido, tomar resguardos proviene de practicar una adaptación individual, voluntaria y deliberada: la supervivencia cognitiva del siglo XXI va a depender de la capacidad personal para gestionar apropiadamente los efectos degenerativos de la sobre información.

El mito del “vino saludable”

  • La evidencia científica actual es consistente en afirmar que no existe consumo inocuo de alcohol y que, incluso en cantidades moderadas, sus efectos se extienden a múltiples sistemas del organismo, desde el cerebro hasta el hígado.

Las investigaciones contradicen la idea tan generalizada que tomar una copa de vino diaria tendría un «beneficio cardiovascular neto» y en contra de la creencias que su consumo «solo afecta el hígado«, el alcohol afecta todo el cuerpo, dado que los estudios confirman que no existe consumo de completamente libre de riesgo.

Daño acumulativo

Señalan que si bien la moderación reduce los riesgos, no los elimina completamente, advirtiendo que, de hecho, el riesgo de desarrollar un cáncer se inicia incluso en niveles bajos de consumo, pero el deterioro no se advierte porque el daño es acumulativo en el tiempo.

Evitar excesos

Los médicos, no obstante, no recomiendan necesariamente una abstinencia total universal, sino practicar un consumo informado respaldada por una moderación real y sobre todo, evitando patrones de conducta como beber en exceso hasta perder la conciencia o el control de los actos.

Efectos del alcohol

Efectos agudos  o de corto plazo

  • Desinhibición o perdida de control del comportamiento
  • Deterioro motor o perdida de control del cuerpo y el equilibrio
  • Alteración cardiovascular como palpitaciones arrítmicas y variaciones en la presión sanguínea.
  • Alteración gastrointestinal. como vómitos y dolores de estómago.

Efectos crónicos o de largo plazo

  • Cambios estructurales en el cerebro.
  • Aumento del riesgo de cánceres.
  • Hipertensión.
  • Daño hepático progresivo.
  • Enfermedad sistémica inflamatoria.
Principales impactos

En los efectos crónicos el riesgo aumenta proporcionalmente según la cantidad y la frecuencia del consumo.

Además de los efectos en el estómago e intestino antes descritos que con 2 bebidas/día aumentan en un 25% el riesgo cáncer colorrectal, se señalan potenciales efectos dañinos:

En el cerebro

El alcohol actúa sobre neurotransmisores clave que:

  • Aumentan la Dopamina intensificando la sensación de placer y osadía que son la base biológica de la adicción y dependencia.
  • Aumenta el inhibidor  GABA que reduce la sensación de dolor y aumenta la relajación.
  • Disminuye el excitador Glutamato que reduce la capacidad de pensar y razonar con claridad y que en casos severos lleva a la pérdida de conciencia.

Boca, garganta y esófago

El alcohol se transforma en acetaldehído, compuesto altamente tóxico y carcinógeno.

  • 1 bebida/día aumenta en un 13% riesgo cáncer oral; en un 16% el cáncer de garganta.
  • 5 bebidas/día aumentan en 4 veces el riesgo de cáncer de laringe y esófago.

Hígado

  • El alcohol se transforma en acetaldehído tóxico cuyo daño hepático progresivo pasa de la primera fase de Esteatosis o hígado graso; Esteatohepatitis o inflamación con daño celular; a Fibrosis y cirrosis que son un daño irreversible.
  • La enfermedad hepática alcohólica es una de las principales causas de muerte asociada al consumo excesivo.

Riesgo adicional en mujeres

  • 1 bebida/día aumenta en 10% el riesgo de cáncer de mama.

¿Es buena para la salud mental la auto exigencia?

  • El artículo aborda la depresión funcional, clínicamente denominada distimia o trastorno depresivo persistente, que es una forma crónica de depresión caracterizada por un estado de ánimo bajo sostenido en el tiempo que no paraliza el funcionamiento laboral o social, pero sí deteriora profundamente la calidad de vida personal.

El eje central de esta condición es la represión u ocultamiento de las tensiones que experimentan las personas altamente responsables y autoexigentes, que han internalizado la conducta de “no generar problemas” y que se auto imponen  el deber de adaptarse a toda circunstancia para cumplir con sus obligaciones.

Agotamiento

La acumulación de las tensiones les genera agotamiento emocional; cansancio y pérdida de gusto por lo que hacen; una sensación de “vivir en sobreesfuerzo”; irritabilidad y una fatiga persistente, que al estar enmascarada, retrasa el diagnóstico y favorece que la condición se haga crónica.

Al invisibilizar el sufrimiento se genera una confusión entre lo que son rasgos de la personalidad y síntomas de una patología, lo que lleva a una resistencia inicial a recibir ayuda.

A diferencia con la depresión intensa, la distimia no incapacita de inmediato y genera un deterioro es progresivo y silencioso que en fases avanzadas se manifiestan en crisis de pánico; episodio mayores de depresiones superpuestas y colapso funcional abrupto.

Tratamiento

El mayor riesgo no está en la sintomatología, sino en el retraso del diagnóstico que perpetúa un cuadro que afecta el estado de ánimo, impacta identidad y altera el vínculo entre persona y desempeño laboral, generando una baja tolerancia al descanso y una asociación errónea entre depresión y falta de voluntad.

El abordaje recomendado pasa por recurrir a especialistas que con un diagnóstico claro apliquen estabilizadores del ánimo según perfil clínico y  estilos de afrontamiento, complementados con una psicoeducación del entorno personal y una reconstrucción de redes de apoyo.

En esta tarea los elementos transformadores pasan por establecer límites al trabajo; validar el descanso como algo legítimo y necesario; recuperar espacios de recreación personal y disfrute; y separar el valor personal del mandato laboral de productividad.

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