Inteligencia Artificial y aplicación en minera
Robótica humanoide en fase temprana, pero acelerada
- El desarrollo apunta a retirar personas de tareas críticas mediante el uso de robots humanoides dotados de sensores térmicos, visuales y de audio, en un contexto donde la seguridad operacional es prioritaria.

Aunque aún no están listos para una implementación masiva en minería, su curva de desarrollo se ha acelerado de forma significativa en los últimos años.
Según el último reporte del Servicio Nacional de Geología y Minería, a septiembre de 2025 la industria acumulaba más de 1.400 personas accidentadas y 15 fallecidas, con alta incidencia en minería subterránea, reforzando el valor estratégico de estas soluciones.
Tecnología emergente
Los humanoides son aún una tecnología emergente con aplicaciones iniciales enfocadas en inspección y mantenimiento, más que en tareas complejas de manipulación.
Las principales barreras actuales se relacionan con autonomía, estabilidad, percepción del entorno y tecnología háptica con receptores para simular sensaciones físicas como vibraciones o fuerza, clave en robótica, medicina y realidad virtual.
A pesar de proyectarse en fase piloto antes de pensar en una implementación masiva, las presiones estructurales de seguridad, productividad, escasez de talento o reducción de traslados a faena están llevando a la industria a observar estos desarrollos con creciente interés, lo que los convierte en una tecnología inevitable dentro del tránsito hacia la minería 4.0.
Driver de adopción
Seguridad
- La reducción de la exposición humana en entornos de alto riesgo como ácidos, radiación, riesgos eléctricos o tronaduras es el principal incentivo para su incorporación.
Accidentabilidad
- Las cifras de accidentes y fatalidades, especialmente en minería subterránea, refuerzan la urgencia de tecnologías capaces de operar sin presencia humana directa.
Inspección y mantenimiento
- En el corto y mediano plazo las aplicaciones más viables se concentran en inspección de activos, levantamiento de datos y mantenimiento en ambientes semicontrolados.
La incorporación de tecnologías digitales muestra retornos medibles y cuantificables
- Informes publicado por MIT Technology Review, en línea con estimaciones de la ACTI (Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de Información) y la consultora Accenture, confirman que la inversión en autonomía y digitalización comienza a traducirse en valor económico tangible (ROI).

Según estos especialistas, los principales beneficios buscados y efectivamente observados son aumentos de productividad, reducción de costos operativos, mejoras en seguridad, mayor precisión operacional y menor tiempo de inactividad, impactos que constituyen retornos indirectos, pero que son plenamente cuantificables.
Digitalización: palanca de competitividad
En este escenario, la digitalización se consolida como una palanca directa de competitividad, donde los mayores retornos se concentran en lo operacional, en ámbitos como
- Mantenimiento predictivo;
- Flotas autónomas;
- Optimización logística;
- Uso de gemelos digitales para planificación y simulación en tiempo real con impactos positivos en factores como consumo energético y rendimiento global.
En la aplicación de tecnológica IA, el valor no está en la cantidad de herramientas utilizadas, sino en la eficiencia que se logra con estas en faena, como es el caso de vehículos autónomos que han logrado incrementos de productividad y reducciones de consumo de combustible que sumados a mejoras adicionales pueden llegar hasta 30%, con efectos estructurales sobre el OPEX (Gastos Operacionales).
Adiciónalmente, procesos automatizados, uso de IA, tecnologías de trazabilidad, monitoreo ambiental y reporting computarizado generan ROI indirecto al facilitar el cumplimiento normativo y la relación con mercados e inversionistas.
Vulnerabilidad del núcleo digital
De acuerdo a los informes, cerca del 90% de las mineras chilenas aún no cuenta con modelos de IA estructuradas «a la medida» para responder a necesidades especificas de la empresa.
Tampoco se detectan arquitecturas digitales robustas, gobernanza de datos, medidas actualizadas de ciberseguridad y talento especializado en la materia, factores que se consideran clave para optimizar el ROI y la sostenibilidad de la empresa.










