Se dijo de la Industria
Expectativas del sector minero frente a la nueva gobernanza institucional
- La nueva gobernanza institucional que emerge tras la decisión del presidente electo José Antonio Kast de fusionar, al menos inicialmente, los ministerios de Economía y Minería bajo un biministerio encabezado por Daniel Mas Valdés, introduce un cambio relevante en la calidad de la gestión, interacción y articulación de intereses del sector.

Gremios y analistas del ecosistema minero nacional estiman que el biministerio abre un escenario de oportunidad, pero también de incertidumbre respecto del liderazgo, la priorización de la agenda minera y la capacidad de destrabar la inversión.
Advierten que la medida puede ser positiva si alinea inversión y productividad, pero con el riesgo de diluir el peso político y técnico del Ministerio de Minería si no se diseña adecuadamente.
Desde las agrupaciones mineras la Cámara Minera de Chile y a Sociedad Nacional de Minería coinciden en la urgencia de reforzar la certeza jurídica; mejorar la eficiencia del aparato público; reactivar la producción que se encuentra estancada; promover la industrialización de recursos naturales; y recuperar incentivos a la inversión extranjera.
Urgencia por destrabar la “permisología”
Existe consenso transversal en la industria sobre la necesidad de agilizar, modernizar y hacer predecibles los sistemas de permisos y evaluación ambiental para reactivar la inversión y la productividad.
Esto, porque a pesar del escenario externo favorable, la producción minera nacional está estancada, lo que eleva el riesgo de caída de la inversión si no se corrigen cuellos de botella; de aquí que el sector espere señales tempranas en términos de ajustes normativos acotados, métricas claras, destrabe de la exploración, expansiones (brownfield) y apoyo efectivo a la pequeña y mediana minería.
2026 no admite postergaciones
Los analistas concluyen en que si Chile no avanza este año en permisos, regulación, infraestructura y capital humano, corre el riesgo de perder una ventana histórica para atraer inversión, sostener la competitividad, capturar la demanda global y reforzar el rol estratégico de la minería chilena en la próxima década.
Principal debilidad de la minería chilena
Aumento de costos y problemas de productividad
El principal riesgo para la minería chilena es un aumento sostenido de los costos operacionales y la dificultad para mejorar la productividad, que han desplazado el foco desde los riesgos estratégicos de largo plazo, hacia riesgos operacionales de corto plazo vinculados a la complejidad diaria de producir.
La caída sostenida de las leyes del mineral, la mayor profundidad de los yacimientos y la operación en zonas más remotas elevan costos y complejidad. En este escenario, con menos cobre por tonelada de roca, se requiere procesar más material para mantener niveles de producción, presionando al alza el consumo de energía, insumos y equipos.
Tensiones invisibles, pero estructurales
Más allá de permisos y grandes proyectos, la minería chilena seguirá enfrentando riesgos cotidianos que afectan la continuidad operacional y los costos.
Se mencionan entre estos:
- Fallas no planificadas y envejecimiento de activos.
- Caída en las leyes del mineral.
- Presión sobre la cadena de suministro.
- Costos estructurales al alza.
- Riesgo regulatorio.
- Brechas en el capital humano.
- Baja Productividad laboral
- Escasez de mano de obra especializada
- Envejecimiento de la fuerza laboral
Consejo Minero: optimismo estratégico con pragmatismo operativo
- El presidente ejecutivo del Consejo Minero, Joaquín Villarino, plantea que la minería chilena enfrenta una oportunidad histórica, impulsada por la fuerte demanda global de cobre y litio, precios excepcionalmente altos y un inédito alineamiento político interno a favor del desarrollo minero.

Destaca que en el nuevo Gobierno existe un diagnóstico común sobre los desafíos estructurales del sector, en términos de permisología, capital humano, costos energéticos, productividad y estabilidad regulatoria, lo cual reduce el riesgo de conflictos estructurales y abre espacio para avanzar con mayor velocidad.
Respalda la figura del biministerio de Economía y Minería y defiende al futuro ministro Daniel Mas, llamando a evaluar su gestión por resultados y no por su formación profesional.
Señala, que si bien comparte el optimismo por el ciclo del cobre, estima que se debe introducir una nota de realismo si se busca aumentar la producción en 10% en dos años, puesto que puede ser un objetivo muy exigente si no se cuenta con antecedentes técnicos claros.
Advierte que para aprovechar la oportunidad del momento histórico por el que atraviesa la minería chilena dependerá de la realidad ejecutiva frente al factor limitante de la tramitación regulatoria; de la coordinación público-privada; y de la capacidad política para remover cuellos de botella históricos.










