Del Cuidado de la Salud
Del autocuidado de la piel
- La piel es el órgano más extenso y multifuncional del cuerpo humano, siendo esencial para la protección, regulación y comunicación con el entorno.

Su compleja estructura en tres capas —epidermis, dermis e hipodermis— permite cumplir funciones críticas como barrera impermeable, defensa inmunológica, regulación térmica, producción de vitamina D, sensibilidad táctil y cicatrización; y la pigmentación mediante melanina constituye un mecanismo clave de protección frente a la radiación ultravioleta.
Salud mental y social
Más allá de su rol biológico, el estado de la piel influye de manera significativa en la percepción que tenemos y con la cual juzgamos y nos juzgamos respecto del estado de salud, bienestar y autoestima, lo que se conecta directamente con la salud mental y social al establecer una asociación subjetiva entre la apariencia y la percepción de vigor, lozanía, enfermedad o higiene que una piel despierta.
Piel normal y salud
Una piel sana cumple adecuadamente sus funciones sin requerir cuidados complejos y las principales preocupaciones habituales, como sequedad, grasa, sensibilidad, arrugas y daño solar, suelen estar dentro del espectro funcional normal.
El deterioro aparece cuando existen agresiones físicas o químicas por un accidente inesperado o por conductas ambientales descuidadas, como exposiciones sostenidas al sol y a los rayos UV.
Riesgos de la radiación UV
La exposición prolongada a rayos ultravioleta daña el ADN celular, acelera el envejecimiento cutáneo, provoca manchas y arrugas, y aumenta el riesgo de cáncer de piel.
Es un daño progresivo que ocurre incluso sin que se produzcan quemaduras visibles y que va acumulando daño a lo largo del tiempo, hasta declararse, a menudo en etapas avanzadas de un cáncer a la piel.
Uso correcto del protector solar
La recomendación ideal es el uso diario, durante todo el año, idealmente de un protector con FPS 50, cuya eficacia depende de aplicar una cantidad suficiente y reaplicar cada dos horas, especialmente en verano cuando la transpiración y el baño o ducha frecuentes lo eliminan.
Protector facial y protector corporal
La eficacia del protector solar depende tanto del producto, como del uso correcto porque si bien ambos agentes protegen contra la radiación UV, existen diferencias.
Protector facial
Los protectores faciales ofrecen ventajas en cuanto a texturas más ligeras, menor riesgo de obstrucción de poros, mejor compatibilidad con distintos tipos de piel y, en muchos casos, protección adicional frente a la luz visible.
Es fundamental entender que el protector solar facial no es un producto cosmético accesorio, sino una herramienta preventiva esencial que por en su formulación contempla mayor tolerancia y adaptación a las necesidades específicas del rostro.
Protector Corporal
Los protectores corporales, si bien no son peligrosos para el rostro, suelen ser más densos y grasos, lo que puede obstruir poros y favorecer imperfecciones.
Autocuidado de la piel sana
La constancia es el eje central del cuidado de la piel; las estrategias más eficaces del autocuidado se basan en protegerse diariamente de los rayos UV; evitando exposiciones innecesarias y prolongadas; y reforzando la barrera cutánea con una hidratación adecuada.
Verano y enfermedades gastrointestinales
- Otro riesgo para la salud que viene asociado al verano es el incremento de enfermedades gastrointestinales asociadas al consumo de agua y alimentos contaminados.

Las altas temperaturas favorecen tanto la proliferación de bacterias, virus y parásitos, como el deterioro químico de los alimentos, elevando el riesgo sanitario, especialmente en contextos de calor extremo cada vez más frecuentes.
Las infecciones pueden ser virales, generalmente breves, o bacterianas, algunas de las cuales generan cuadros más prolongados, de menor intensidad, que pueden extenderse por semanas.
Prevención como principal estrategia
Frente a este escenario, los especialistas enfatizan la prevención como principal estrategia:
- Higiene personal y en el entrono;
- Consumo de agua segura;
- Mantención de la cadena de frío; y
- Control de contaminaciones cruzadas.
El aumento del 26% en los brotes reportados en Chile confirman que las enfermedades transmitidas por alimentos constituyen un riesgo sanitario creciente, estrechamente ligado a las cambiantes condiciones climáticas actuales de veranos más calurosos y olas de calor.
Tipos de infecciones gastrointestinales
- Virales: contagio por contacto; síntomas similares a una gripe con fiebre y dolores musculares, que tienen una duración habitual de 3 a 5 días.
- Bacterianas: vinculadas a intoxicaciones alimentarias, que pueden ser tanto más agresivas o bien algo más leves pero de duración prolongada de hasta 2 a 3 semanas.
- Patógenos frecuentes: Salmonella, Staphylococcus y Escherichia coli.
- Síntomas más comunes: Dolor abdominal, náuseas, vómitos y diarrea; a veces fiebre y cefalea.
- Riesgo principal: deshidratación.
Medidas de prevención
- Evitar el deterioro de los alimentos: tanto microbiológicos por proliferación bacteriana y producción de toxinas termorresistentes; como químicos generados en procesos acelerados de rancidez o podredumbre por altas temperaturas.
- Consumir de agua hervida/embotellada.
- Evitar hielo y alimentos crudos en puestos callejeros.
- Lavado frecuente de manos.
- Mantener cadena de frío, limpiar superficies y evitar contaminación cruzada.
- Correcto almacenamiento y empaquetado de alimentos refrigerados.
Cae un mito: La siesta no es sinónimo de flojera

- Trabajo desarrollado por especialistas en medicina del sueño en Suiza, expone evidencia científica que confirma que una siesta breve durante la tarde puede restaurar y optimizar el funcionamiento del cerebro, de manera comparable, aunque en menor escala, al sueño nocturno.
La investigación demuestra que períodos cortos de sueño permiten un reinicio de las conexiones mediante neurotransmisores entre una neurona y otra cercana; este reseteo sináptico reduce la saturación generada por la actividad cognitiva continua, mejorando la capacidad de aprendizaje posterior, lo que constituye un indicador del efecto reparador del sueño, mientras aumenta la capacidad del cerebro para formar nuevas conexiones.
En términos prácticos, esta relación funcional entre dos células se traduce en un mejor rendimiento cognitivo y mayor eficacia para procesar nueva información al liberar “espacio” para nuevos aprendizajes.
En conjunto, el estudio refuerza la idea de que la siesta no es un hábito prescindible, sino una herramienta válida para sostener el rendimiento mental, especialmente en contextos de alta demanda intelectual en la vida cotidiana y laboral.










