Del Cuidado de la Salud
Dependencia del celular y salud mental
- El uso excesivo del teléfono móvil se reconoce entre los especialistas como un uso problemático que sin definirlo como una adicción clínica, muestra características de dependencia que impactan el cerebro y la salud mental.
Encuesta realizada en 2024 muestra que en Chile un 76% de los chilenos se reconoce dependiente del celular, cifra que pone una alerta sobre el posible impacto del uso excesivo del teléfono en la vida diaria.
Sicólogos y académicos señalan que cuando las personas llegan a límites de dormir con el teléfono móvil en el velador y lo primero que hacen al despertar es revisar aplicaciones, están reforzando un hábito ya arraigado en la conducta, que ha convertido el celular en regulador emocional que se siente indispensable para compensar los sentimientos de aislamiento y soledad, tan propios de la época actual.
Hiperconexión, sí; dependencia, no
El teléfono móvil es uno de los más grandes aportes de la tecnología al ser humano. A través del celular las personas pueden recibir una gran cantidad de la información necesaria para adecuar su conducta a las contingencias y exigencias que le plantea su vida cotidiana.
En este contexto, la cada vez mayor variedad e aplicaciones que ayudan a disipar la incertidumbre diaria convierten al móvil en una herramienta indispensable.
Control ejecutivo y salud mental
En el trabajador adulto, la información proporcionada potencia un mayor «control ejecutivo» que permite planificar, organizar, resolver problemas, regular emociones y adaptar comportamientos que favorecen una mejor relación con el entorno, generando una positiva certidumbre, crucial para la productividad y la salud mental.
El celular como regulador emocional

No obstante, desde una perspectiva de salud mental, dado que la hiperconexión digital no reemplaza las relaciones presenciales, igual coexiste con mayores niveles de ansiedad, soledad y dificultades sociales.
De aquí que en las personas, en general, el teléfono se ha transformado en un regulador cotidiano de emociones, utilizado para aliviar un aburrimiento, ansiedad o malestar que los lleva a depender y recurrir al móvil permanentemente, reforzando hábitos automáticos que bordean la adicción.
Este uso excesivo se asocia a ansiedad, alteraciones del sueño, menor tolerancia al aburrimiento, bajo rendimiento académico, dificultades en vínculos presenciales y aumento de la percepción de soledad.
Alivio
Las «respuestas» del celular a través de sus múltiples aplicaciones, como redes sociales, mensajería, música, videos y juegos, actúan en el organismo como «gratificaciones» sociales o informativas que activan un “sistema de recompensa» que junto con otros neurotransmisores liberan dopamina, acetilcolina, norepinefrina, serotonina, refuerzan la conducta de revisar el dispositivo, fortaleciendo la conducta de uso repetido.
Evidencia de reversibilidad
Estudios muestran que pausas o reducciones sostenidas del uso del teléfono pueden generar cambios relativamente rápidos en la actividad cerebral, mejorando la atención, motivación y tolerancia a la desconexión.










